17 diciembre 2007

Prehistoria bajo los escombros

Publicado en Diario Vasco
Teresa Flaño

El futuro de la cueva de Praileaitz, situada en la cantera de Sasiola en Deba, es incierto. Mientras Gobierno Vasco y la empresa Zeleta que explota la zona consideran que las medidas tomadas para su protección son las adecuadas, otros sectores sociales como la agrupación Amigos de Praileaitz o Aranzadi opinan que hay que salvaguardar toda la ladera para impedir que esta caverna del Paleolítico Superior, con pinturas rupestres que le dotan de un carácter excepcional, se vea afectada. En Gipuzkoa hay algunos ejemplos de cuevas y yacimientos arqueológicos que se han perdido. Ermittia, Labeko Koba y Lezetxiki son tres ejemplos de actuaciones distintos.

El arqueólogo oñatiarra Álvara Arrizabalaga, profesor en la UPV, es uno de los miembros de Aranzadi que mejor conoce el proceso de desaparición de estos enclaves y hace una matización que considera importante: «No es lo mismo que desaparezca una cueva que un yacimiento, incluso cuando en la cueva hay un yacimiento. En las obras, tanto públicas como privadas, se pueden prever medidas correctoras, marcadas por la ley, que incluyen la posibilidad de hacer una excavación integral del contenido de la cueva de forma que el yacimiento se saca y se lleva a un museo o a otro lugar para seguir su investigación».

Cuevas desaparecen muchas. Prácticamente todas las obras públicas -gaseoductos, oleoductos, carreteras, y ferrocarriles- y las privadas -construcción de edificios, polígonos industriales o explotaciones como las canteras- que inciden sobre la caliza termina afectando a las cuevas. Estas cavidades pueden estar o no rellenas de sedimento, que a su vez puede ser o no arqueológico. Hay ocasiones en las que se procede a la excavación de urgencia de un yacimiento que se encuentra dentro de una cueva de forma que en caso de desaparecer sólo lo hará la cavidad.

Por ejemplo, el caso actual de Praileaitz (Deba). Comenzó como un yacimiento, es decir patrimonio mueble porque se podía trasladar, pero al encontrarse en 2006 los dibujos con puntos y rayas pasó a convertirse en patrimonio inmueble, cambiando su estatus y obligando a conservar no sólo el contenido sino también el continente porque es el soporte de un bien arqueológico que no se puede trasladar.

Ley de patrimonio

Desde 1990, cuando se aprobó la Ley de patrimonio cultural vasco y con el desarrollo de normativas complementarias por parte de las diputaciones forales, se aplica un régimen más protector del que había. Hasta entonces se habían producido hechos que afectaron a núcleos arqueológicos importantes como es el caso de las cuevas de Ermittia (Deba), relativamente cerca de Praileaitz. Cuando se abrieron los túneles de Itziar de la autopista Bilbao-Behobia, uno de ellos pasaba por debajo de la cueva. Al hacer una voladura en 1970 se vació todo el contenido de Ermittia al hacer en ella un gran cráter.

Este yacimiento, descubierto por José Miguel de Barandiarán el 7 de junio de 1924, está situado muy cerca de Sasiola y Astigarribia, en el borde del antiguo camino Real, y data de hace aproximadamente entre 28.000 y 10.000 años. Durante 1924 y 1926 fue excavado por el propio Barandiarán y Telesforo de Aranzadi, en un área de quince metros cuadrados de superficie y de dos metros de profundidad. En sus extractos, pertenecientes a cuatro niveles culturales -Neo-noelítico, Aziliense, Magdaleniense y Solutrense-, guardaba abundante e importante material hueso, como arpones y agujas, cerámicas, moluscos, material lítico y faunístico, con restos de macho cabrío, ciervo...

Barandiarán, en un escrito sobre los hallazgos que había realizado en Ermittia señalaba que «en tres años sucesivos removimos y cribamos una parte de sus estratos empleando en este trabajo de una a dos semanas cada verano. No continuamos más las excavaciones por respetar los derechos de la ciencia del porvenir, que sabrá utilizar mejor que nosotros los datos archivados en el subsuelo de aquella caverna. Lo poco que de allí extrajimos demostró que el yacimiento es rico y que, de llevarse a cabo su total exploración con método, tiento y sólidos conocimientos en la materia, proporcionaría buenos datos que dieran gran impulso a nuestros estudios prehistóricos».

Investigadores preparados

El antropólogo describía un canto alargado con varias líneas finamente grabadas que forman la figura esquemática e incompleta de un caballo que «viene también a corroborar la idea de que muchos documentos del arte magdaleniano yacen ignorados en nuestras estaciones prehistóricas, esperando que investigadores bien preparados los saquen de la región del silencio y de las tinieblas que son las cuevas y las simas, tan numerosas en nuestro país». Lamentablemente, en el caso de Ermittia no sólo no se sacaron a luz sino que se volaron.

También Praileaitz II, junto a la caverna que ahora está sumergida en medio de la polémica, fue excavada antes de 1990, concretamente un año antes, de forma que fue vaciada después de una excavación de urgencia subvencionada por la Diputación Foral de Gipuzkoa, volada y la cantera Sasiola siguió adelante. Las piezas que ahí se encontraban correspondían a la Edad de Bronce, a la época romana y algo de fauna del período Paleolítico, pero muy poco significativo.

Álvaro Arrizabalaga tiene un caso propio: Labeko Koba en Arrasate. Fue la primera vez que, en previsión de que el yacimiento iba a desaparecer, se procedió a su vaciado. Fue excavado en su integridad entre 1987 y 1988, siendo a continuación destruida la cavidad que lo albergaba por las obras de construcción de la variante. «Es uno de los yacimientos más importantes del Paleolítico Superior del País Vasco y de la Península».

Al publicarse la memoria de los hallazgos del yacimiento, el entonces diputado de Transportes y Carreteras Anton Jaime Ugarte señalaba que «la construcción de la variante de Arrasate y el proceso de excavación e investigación de la riqueza del yacimiento de Labeko Koba constituye el mejor ejemplo de conciliación de dos actividades; la mejora de la calidad de vida desde la vertebración infraestructural de una comarca, y el conocimiento de nuestro pasado a través del legado arqueológico».

El arqueólogo señala que Labeko Koba incluía una interesante secuencia estratigráfica con una castelperroniense -la primera cultura considerada como propia del Paleolítico Superior hace 35.000 años-, otra Protoauriñaciense y tres niveles adscritos al auriñanciense antiguo, hace 30.000 años, en un total de cuatro metros de potencia estratigráfica, sobre una superficie media de veinte metros cuadrados, fueron recuperadas más de cincuenta mil restos arqueológicos, divididos casi a medias entre restos de fauna y de industria lítica u ósea.

En Labeko Koba se encontraron los restos más antiguos de fauna como mamuts, renos, rinocerontes lanudos, además de hienas, osos, lobos, zorros. Después, con la primera ocupación intensa, que apareció hace 32.000 años hasta el 29.000 con industria en piedra y hueso. Destaca un pequeño canto de calcarenita, con dos líneas grabadas que es uno de los restos más antiguos del comportamiento artístico de la Península Ibérica.

Buen hacer

Lezetxiki es un caso muy particular porque obligó a cambiar el trazado del Tren de Alta Velocidad. Arrizabalaga lo pone como ejemplo significativo de «qué pasa cuando todos los mecanismos funcionan de manera ajustada y adecuada».

En 1997, cuando el anteproyecto del TAV estaba sometido a información pública, el Ayuntamiento de Arrasate se puso en contacto con el antropólogo para comentarle que estaba previsto que el tren pasara por el valle que discurre justo debajo de Lezetxiki. Las trincheras que necesita un equipamiento de esta magnitud implicaban la destrucción de seis yacimientos arqueológicos, entre ellos Lezetxiki.

En este caso no había arte rupestre en sus paredes, sino que eran bienes muebles, pero las dimensiones de algunos de estos espacios, sobre todo Lezetxiki, hacía impensable que en un plazo medio de diez años se pudiese vaciar con una metodología adecuada todo el yacimiento. Después de 25 años está excavado el 50% de su superficie, trabajos que comenzó, una vez más, Barandiarán entre 1956 y 1969.

El Ministerio de Fomento y el Gobierno Vasco atendieron las alegaciones y como consecuencia se desvió la vía doscientos metros a una zona donde también hay cuevas, pero de las que no existía constancia de que tengan tanto valor. Además se tomarán medidas correctoras una vez que se estudien.

Lezetxiki es uno de los grandes yacimientos de la Península Ibérica, especialmente en Paleolítico Medio. Tiene restos físicos humanos. Un húmero que aparició en las excavaciones de Barandiarán es el más antiguo del País Vasco y probablemente de todo el Cantábrico. Es un depósito emblemático con restos de homo heildebergensis, una especie anterior al hombre de neandertal.

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